Muchos perros de acogida no tienen problemas de conducta importantes y se les pueden encontrar nuevos hogares rápidamente, los bonitos y amigables tienen el camino más fácil. Luego están los asustadizos, tímidos y temerosos, que pueden haber nacido con este tipo de personalidad, o bien sus temores pueden haber sido creados o acrecentados por el trato recibido a manos de anteriores propietarios. A veces éste puede ser brutal y en otras ocasiones, sólo por el hecho de que los propietarios no entendían a su compañero canino y sus necesidades, esto puede haber aumentado la ansiedad del perro. Estos son los que se sientan al fondo de su perrera, o ladran y gruñen a los visitantes; algunos perros simplemente no llevan bien el ruido y la saturación de las perreras y no pueden “mostrarse” a sí mismos ante los posibles propietarios. Cuanto más tiempo pasan en las perreras, más difícil se va haciendo reubicarles.

Los perros son abandonados en los refugios por muchas razones; se hacen sus cosas en casa y se deshacen de ellos; se preocupan profundamente cuando se les deja solos y sienten frustración y miedo a quedarse atrapados en una casa para siempre; destruyen todo lo que puedan encontrar, incluso se escapan de lugares provistos para su seguridad. Los perros pueden empezar a mostrar agresividad hacia los miembros de la familia, visitantes u otros perros y convertirse en una preocupación tan grande que los propietarios ya no pueden hacer frente a su propio miedo de que su perro pueda herir a alguien o a otro perro. Algunos perros, simplemente acaban en un centro de rescate porque “se han hecho demasiado grandes” (¡un cachorro de gran danés!) o porque tienen una mala reputación debido a la denuncia de unos pocos incidentes terribles donde los perros pueden haber sido entrenados para pelear, haber sido atormentados, o dejados sin supervisión con otros miembros de la familia o niños. El Staffordshire Bull Terrier, el Rottweiler, el Pastor Alemán y los híbridos con esos mismos orígenes, son sólo algunas de las razas que han sido las desafortunadas destinatarias de estas acusaciones.

Algunos perros son tratados tan brutalmente, y su trauma arraigado tan profundamente, que puede tomar muchos meses de paciente rehabilitación en un centro de rescate o más concretamente por los generosos voluntarios y cuidadores de acogida, para ayudar a ese perro a superar su miedo a los seres humanos y recuperar la confianza una vez más.

Bark Busters jamás se rendirá con un perro si el propietario está dispuesto a trabajar con nosotros para rehabilitarlo. Proporcionaremos evaluación, apoyo, asesoramiento y programas de entrenamiento a medida a los maravillosos propietarios que hayan acogido a un perro abandonado; trabajamos de forma gratuita con los centros de rescate y las casas de acogida, para ayudar al personal y a los voluntarios a entrenar a los perros para que éstos tengan un buen comportamiento con sus futuros propietarios. Algunos de nosotros, incluso acogemos a los perros en nuestra casa para rehabilitar a los más difíciles, haciendo que encontrarles un nuevo hogar resulte mucho más fácil.

Así que si está pensando en adoptar un perro de acogida, hay un perro por ahí esperando pacientemente al hogar adecuado, que encajará con su estilo de vida y será el compañero más maravilloso que pueda desear. Para cualquier problema que pueda experimentar, Bark Busters evaluará, investigará y trabajará con usted para asegurarse de que su compañero permanece en su hogar para siempre y de que usted y su perro sean felices.