Este problema es muy frustrante y a veces muy costoso para el dueño de un perro y puede llegar a ser tan grave que puede dañar las relaciones familiares y con los vecinos. Los propietarios pueden acabar por no ser capaces de alejarse de su perro para nada; ir de compras, asistir a eventos sociales o ir a trabajar pueden convertirse en una hazaña importante de organización. Tendrá que hacer cosas como conseguir una canguro, llevar el perro a casa de amigos, de los padres o los vecinos o dejar al perro en el coche (imposible con tiempo caluroso), de lo contrario a su vuelta puede encontrarse con destrozos, charcos de agua (o algo peor), con los vecinos quejándose de los gemidos, aullidos o ladridos, etc. Los propietarios, por supuesto, se angustian porque se dan cuenta de que el perro está desesperadamente infeliz y, sin ayuda, pueden acabar dando en adopción una mascota muy querida. La ansiedad por separación no está restringida por la edad, la raza o el tamaño, pero es frecuente en perros de acogida, especialmente aquellos que han sido perros callejeros, y es más común en los perros con un temperamento nervioso, tímido o temeroso.

Este problema puede suponer una buena cantidad de trabajo detectivesco para descubrir la causa o causas de la angustia. Una historia detallada, una investigación completa de las medidas actuales, la evaluación del temperamento, los detalles de cualquier enfermedad y aún más, nos permitirá encontrar el nuevo tratamiento perfecto para superar la angustia mental sufrida por ambas partes.